Llegada y primer día en Palermo
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Segundo día en Palermo
El día comienza haciendo algo típico siciliano y es desayunar fuera y tomar un café y un cornetto (croissant). Tomamos un café freddo e panna (café frío con nata) que está buenísimo.
La primera foto es para el "Teatro Massimo", el tercer teatro de ópera en tamaño de Europa después del de París y el de Viena y cuya restauración ha durado 24 años debido a la influencia de la mafia siciliana. Merece la pena ver la tercera parte de "El Padrino" (bueno la verdad que merece la pena ver toda la saga) porque hay una escena realmente conmovedora que fue rodada aquí.
Al lado se encuentra la "Fontana Pretoria" que es también conocida como la "Fontana della Vergogna" o "Fuente de la Vergüenza" porque los feligreses que acudían a la "Chiesa di San Giuseppe dei Teatini" se avergonzaban al ver las estatuas de la fuente, casi todas ellas desnudas.
Detrás está la "Chiesa di Santa Caterina" que es la iglesia barroca más bella de Palermo. Si nunca has visto una iglesia barroca, como era nuestro caso, el interior de esta iglesia te dejará con la boca abierta.
Enfrente de la "Chiesa di Santa Caterina" está "La Martorana", la iglesia medieval más bella y famosa de Palermo. Es una iglesia asombrosa recubierta de unos mosaicos deslumbrantes.
Seguimos caminando y cruzamos la "Porta Nuova", puerta que separa la parte vieja de la ciudad con la parte nueva (o menos vieja, según se mire).
A la izquierda está el "Palazzo Reale", que merece la pena visitar sólo para poder admirar la "Cappella Palatina". Es una capilla recubierta de magníficos mosaicos, mármol tallado (algo de muchísimo valor para aquella época) y pequeñas estalactitas de madera que cuelgan de los techos denominadas muqarnas. Apenas podemos quedarnos a verla porque en breves instantes se va a celebrar una boda.
Después de comer algo, decidimos ir dirección "Via Cappucini" hasta las "Catacombe dei Cappuccini" o "Catacumbas de los Capuchinos", donde vemos un montón de cuerpos momificados muertos durante los siglos XVII y XIX. Lo más impresionante es ver el cuerpo de una niña de dos años, Rosalía Lombardo, que está perfectamente conservado. El método de embalsamación fue ideado por un médico palermitano que se llevó su secreto a la tumba.
Ya de retirada, volvemos por el mercado del "Barrio de la Vucciria", donde es posible encontrar de todo, ropa, muebles, comida, etc.
Algo que nos ha impresionado mucho de Palermo es que sus calles están muy sucias. En el rincón menos esperado puedes tropezar con un vertedero improvisado donde es posible encontrar desde un gorro de Papa Noel hasta un colchón o un sofá. Es una pena, porque Palermo es una ciudad encantadora y con un lavado de cara el resultado sería espectacular.
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lunes, agosto 09, 2010
Mónica
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