La mafia siciliana o La Cosa Nostra
Sicilia se encuentra situada estratégicamente en medio del Mediterráneo, por lo que fueron muchos los que intentaron conquistarla: los griegos, los romanos, los árabes, los normandos y los españoles se impusieron al pueblo siciliano. De modo, que la clase dirigente y los grandes terratenientes eran gente ajena a las preocupaciones de los sicilianos que desconfiaban de las autoridades y arreglaban sus diferencias sin acudir a los tribunales o a la policía. La familia era el centro de la vida de los sicilianos y cualquier afrenta a la misma iba seguida de una venganza o vendetta. La sangre y el honor eran lo más importante.
A mediados del siglo XIX, el feudalismo en Sicilia comenzó a desaparecer, los campesinos podían tener sus propias tierras sin rendir cuentas a los ricos terratenientes. En este periodo de tiempo la mafia siciliana estaba cada vez más presente, eran los jefes locales los que se aseguraban de que se cumplieran las leyes y los contratos, controlaban la economía, la sociedad, la cultura y la religión. La gente pagaba por protección a estos jefes locales y nadie decía nada por medio a las represalias. Muchos campesinos querían unirse a estos jefes locales y de ese modo, el jefe local podía ampliar su familia.
A principios del siglo XX la mafia controlaba la mayor parte de Sicilia consiguiendo grandes cantidades de dinero de labradores, comerciantes y pescadores a cambio de protección. Los políticos, los jueces, la policía se convirtieron en peones de la mafia. Un millón de personas abandonaron Sicilia durante las primeras décadas del siglo XX, buscando nuevas oportunidades en Estados Unidos, pero las tradiciones viajaron con ellos y la mafia consiguió hacerse camino también en EEUU.
En 1922 aparece Benito Mussolini y dos años después encarga al jefe de policía de Roma limpiar las calles de Sicilia de mafiosos, dándole el visto bueno a cualquier método que empleara para conseguir dicho objetivo. El jefe de policía junto con sus hombres rodeaban una aldea donde sabían que había sospechosos y capturaban a las familias, de modo que hasta que el sospechoso no se entregaba las familias no eran puestas en libertad. Muchos mafiosos fueron ejecutados o encarcelados.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los aliados invadieron Sicilia en el año 1943 y liberaron de la cárcel a muchos mafiosos creyendo que eran prisioneros políticos, y los nombraron alcaldes y jefes de los distintos Departamentos del Gobierno. Durante este período se creó un fuerte vínculo entre la mafia y el partido de la Democracia Cristiana que consiguió dominar a los demás partidos, debido al gran número de votos acumulado gracias a la ayuda de la mafia.
En 1954 a la muerte del patriarca de La Cosa Nostra, Don Calò Vizzini, la mafia siciliana sufrió un cambio de funcionamiento y mentalidad. La nueva generación de jefes se convirtieron en más urbanos, más ambiciosos y más sanguinarios, dispuestos a aterrorizar para conseguir sus objetivos.
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Roma destinó mucho dinero a la reconstrucción de Sicilia. Una gran parte de dicho dinero fue destinado a la ciudad más grande de la isla, Palermo. Comenzó una guerra entre las familias de mafiosos porque todos querían llevarse una buena parte del dinero. Tras cinco años de violencia, en octubre de 1957, las familias decidieron reunirse en el Grand Hotel de Palermo para intentar conseguir una solución. La decisión tomada fue la creación de una comisión para llevar sus asuntos, La Cupola. Durante los seis años que llevó formar este nuevo órgano, volvió la paz a Palermo.
A principios de 1960 surgió un nuevo negocio para la mafia: el tráfico de drogas a nivel internacional. La lucha por el control de este negocio provoca una violenta guerra entre las familias, de modo que se encuentran cadáveres prácticamente todos los días, se utilizan explosivos provocando también la muerte de personas inocentes, se producen ejecuciones tanto de mafiosos como de políticos, jueces y policías.
Lucha de Falcone y Borsellino contra La Cosa Nostra
Durante los años que siguen a 1980 aparece un juez dispuesto a acabar con La Cosa Nostra, Giovanni Falcone, que forma un equipo al que denomina Grupo Antimafia junto con un amigo de la infancia, Paolo Borsellino. Pueden conseguir información porque la gran guerra entre las familias de la mafia había destruido La Cosa Nostra y muchos sicarios estaban dispuestos a cantar. Pero el hecho más decisivo ocurre cuando un mafioso llamado Tomasso Buscetta revela todo lo que sabe de la organización.
El 10 de febrero de 1986 comienza a celebrarse en Palermo lo que se llamó el maxijuicio, en una sala búnker para poder protegerse contra el sabotaje. A la finalización del juicio, el tribunal declara culpables a 338 de los acusados frente a unos 100 inocentes, entendiéndose como una clara victoria sobre la mafia.
Pero la mafia seguía teniendo un gran poder sobre los políticos de primera fila y eso haría peligrar el trabajo de Falcone contra La Cosa Nostra. El Gobierno italiano propone a Falcone un ascenso para trabajar en el Ministerio de Justicia de Roma y desmantela el Grupo Antimafia. Aunque muchos fueron los que creyeron que Falcone dejaría de lado su lucha contra La Cosa Nostra, éste siguió peleando para conseguir medidas antimafia, como la creación de un programa de creación de testigos.
El 23 de mayo de 1992 Falcone y su mujer Francesca llegan al aeropuerto de Palermo y desde allí se trasladan hasta la ciudad protegidos por sus guardaespaldas. En el trayecto la autopista explota y los tres guardaespaldas que iban en el primer coche mueren en el acto. Falcone y Francesca son trasladados al hospital, aunque poco después el juez de 53 años fallece y horas más tarde lo hace su mujer.
Los sicilianos se echan a la calle gritando y protestando por lo sucedido. A Falcone le sustituye su amigo Borsellino aunque dos meses después, el 19 de julio, atentan contra él y muere en el acto junto a 5 de sus guardaespaldas.
La gente, una vez más, llena las calles y muy enfadada pide a gritos que el Gobierno actúe.
En julio de 1992, el primer ministro italiano Giuliano Amato envía 7.000 soldados a Sicilia para cooperar con la policía y que así ésta pudiera centrarse en acorralar a los mafiosos. En 1998, el Gobierno retira las tropas de Sicilia porque considera que han ganado la guerra contra la mafia.
Actualmente se siente que el dominio de la mafia sobre Sicilia es menor a pesar de que se cree que La Cosa Nostra sigue participando en el crimen organizado internacional. Por ello la lucha debe continuar aunque la mafia ya no se encuentre en la mente de las personas.
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viernes, agosto 27, 2010
Mónica
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