Tercer día en San Petersburgo
Palacio de Peterhof
Nada más entrar al recinto, lo primero que vemos es la Catedral de San Pedro y San Pablo. Después accedemos hasta la terraza del Palacio desde la que se ve la Gran Cascada que avanza en línea recta a través de los jardines hasta desembocar en el Golfo de Finlandia.
En el centro de la Gran Cascada se levanta revestida de oro la estatua central de ‘Sansón desgarrando las fauces del león’ que puede llegar a escupir un chorro de agua de 20 ms. de altura y que se construyó en conmemoración a la victoria de Pedro sobre los suecos.
Desde primeros de mayo hasta finales de septiembre, las fuentes se encienden a las 11:00 de la mañana y lo hacen de forma progresiva, aplicando el principio de los vasos comunicantes.
Vasos comunicantes es el nombre que recibe un conjunto de recipientes comunicados por su parte inferior y que contienen un líquido homogéneo; se observa que cuando el líquido está en reposo alcanza el mismo nivel en todos los recipientes, sin influir la forma y volumen de estos.
Las fuentes del Palacio de Peterhof utilizan un depósito elevado (desde el pueblecito Ropsha que se encuentra sobre una colina a 70 ms. de altura, se canaliza el agua hasta un depósito cerca del Palacio, donde se acumula para posteriormente abastecer a las fuentes) y mediante tuberías en forma de vasos comunicantes, impulsan el agua con sistemas de surtidores.
A las 18:00 las fuentes dejan de funcionar.
Paseando por los jardines de palacio, contemplamos varias fuentes:
- Fuente del Tritón desgarrando las fauces de un monstruo marino. El Tritón representa a Rusia luchando con el monstruo marino, que representa a Suecia. Las tortugas que los rodean se alejan asustadas, representando la actitud de Europa ante esta guerra
- Varias Fuentes de las Sorpresas. Pedro el Grande quiso construirlas de modo que no pareciesen fuentes para que cuando sus invitados pasaran cerca de ellas, se accionara el agua y los mojara. Este es el caso de varias fuentes, entre ellas la 'Fuente Hongo'
Tanto de camino a Peterhof como de vuelta, la guía nos cuenta más cosas sobre la vida cotidiana de los rusos, y además le hacemos preguntas que amablemente nos contesta.
Viaje de ida hasta el Palacio de Peterhof
Dicho ‘Voy al garaje’En la época soviética, los ciudadanos para conseguir un coche debían rellenar una solicitud, entregársela a su empresa y esperar a que le tocara, que podía ser pasados 30 años. Por lo tanto, era habitual que las zonas residenciales no tuvieran garaje.
Tras el final del comunismo, la gente pudo comenzar a comprar coches, generalmente de segunda mano, con lo cual surgió la necesidad de construir garajes, que se levantaron en muchos casos alrededor de las casas. La gente utiliza el garaje como aparcamiento y también como taller, ya que ellos mismos compran los materiales de segunda mano y dedican parte de su tiempo libre a reparar el coche.
De ahí la frase ‘Voy al garaje’, que puede ser similar al dicho ‘Voy a por tabaco’, con la diferencia de que en el segundo caso, no regresan y en el primer caso sí, eso sí, después de pasar todo el día en el garaje, charlando con los amigos y ¡¡bebiendo unas botellas de vodka!!.
Las dachas
En las zonas de campo se construyeron las dachas (‘dach’ significa dar) o casas de campo, como segundas viviendas (recomendable ver la película ‘El doctor Zhivago’).
En la época zarista, los zares regalaban terreno a sus cortesanos, de modo que todos los aristócratas tenían su dacha.
Durante el periodo comunista, las dachas fueron nacionalizadas y entregadas a aquellas personas que apoyaban el régimen. Durante esta época, como la gente no tenía coche, para desplazarse el fin de semana a la dacha tenían que coger el tren, que por supuesto iba abarrotado y que podía tardar hora u hora y media en hacer el recorrido. La gente pasaba el fin de semana labrando la tierra y el domingo por la noche regresaban a sus casas, hacinados en el tren y además en otoño, cargados con la cosecha.
Actualmente, el 50% de las familias rusas tiene su propia dacha, considerando dacha a una parcela de aproximadamente 600 m2 con una casa de madera y una zona de campo. La gente aprovecha el fin de semana para coger el coche e ir hasta su dacha, de modo que se forman muchos atascos en las carreteras, tanto el viernes a la tarde como el domingo a la noche. En muchos casos, los jóvenes que van a las dachas aprovechan para descansar, hacer barbacoas y estar de copas con los amigos. Por el contrario, la gente mayor aprovecha el fin de semana para acercarse a su dacha, a cuidar la huerta o incluso van a la dacha por periodos más largos de tiempo a la espera de que los fines de semana los hijos se acerquen a visitarlos.
Viaje de vuelta desde el Palacio de Peterhof a San Petersburgo
Residencia marítimaEn el 2006 Rusia asume la presidencia del G8 y organiza la cumbre en su Residencia Marítima de San Petersburgo, que vemos desde la carretera de vuelta de la visita de Peterhof. Pasando la residencia vemos a lo largo de la carretera los muros que el presidente mandó levantar para que los mandatarios del G8 no vieran las ‘austeras’ casas de campo que se ven a los dos lados del camino que va desde el aeropuerto hasta su Residencia Marítima.
Preguntas realizadas a nuestra guía y sus respuestas
¿Cómo definirías el carácter de los rusos?El clima influye en el carácter de la gente, haciendo que sea fría y menos sonriente. Sin embargo, se consideran gente bondadosa, generosa y dispuesta a ayudar.
Los rusos no tienen por costumbre quejarse y eso puede que se deba al pasado político del país.
Por otro lado, les gusta mucho beber y se pueden volver agresivos si beben en exceso. Suele decirse que una boda no es boda si no se derrama sangre.
Y qué decir de la corrupción...
¿Qué ocurrió con la vivienda cuando comenzó el período de la ‘Perestroika’?
Durante la Perestroika, la vivienda se ‘desnacionalizó’, es decir, dejó de ser del Estado y pasó a ser propiedad de la persona que en esos momentos disfrutaba de la vivienda.Debemos recordar que previamente, durante la época comunista, cuando el Gobierno nacionalizó la vivienda, aparecieron los apartamentos comunales, es decir, muchas familias pasaron a ocupar la misma vivienda y cada familia tenía una habitación, siendo la cocina y baños las partes comunitarias.
Actualmente, la gente que dispone de mucho dinero y quiere vivir en el centro, compra una vivienda (de unos 200 m2) que pertenece a varios propietarios y a cambio entrega una vivienda a cada familia a las afueras de la ciudad. Estas viviendas pueden distinguirse de las demás porque son las que están restauradas diferenciándose aquellas fachadas que tienen las ventanas reformadas.
¿Qué piensan los rusos sobre los presidentes de su país?
Parece mentira, pero la gente más mayor prefiere la época de Stalin. Se escudan diciendo que en general TODO estaba más garantizado, es decir, había trabajo, seguridad, apenas había delincuencia...
Nos pone como ejemplo, su caso personal. Su madre se ha pasado toda la vida trabajando y actualmente cobra una pequeña pensión de 400 euros.
Por otro lado, su padre tiene contratado el seguro médico de la empresa para la que trabajaba, y por eso ha podido operarse e implantarse un bypass sin pagar, aunque tuvieron que dar un dinero extra a enfermeras y médicos para que recibiera un trato especial.
La guía nos dice que la gente mayor no podría sobrevivir sin la ayuda de sus hijos.
La gente de edad entre 40 y 50 años, que aún está trabajando, prefiere la época de Brezhnev porque era un régimen menos dictatorial.
Al contrario de lo que podamos pensar, Gorbachov no cae muy bien a los rusos, fue un presidente que quería dar más libertad, más transparencia pero sin cambiar el sistema comunista.
Yeltsin sí cambió el sistema, pasó del comunismo al capitalismo, de forma que todas las empresas que eran propiedad del Estado se privatizaron, cayendo en manos de unos pocos, por muy poco dinero. Estos pocos privilegiados, amigos del nuevo régimen, pasaron a ser los ‘nuevos ricos, muy ricos’.
Después ya llega Putin, después Medvédev (mano derecha de Putin) y de nuevo Putin. Y que cada uno saque sus propias conclusiones...
¿Cuál es el sueldo medio de un ruso?
El sueldo medio de un ruso que trabaja para una empresa privada es de unos mil euros, es decir, lo que se considera una persona mileurista.
Aunque si se trabaja para el Estado, el sueldo no mejora. Por ejemplo, una enfermera que trabaja para una Policlínica puede cobrar unos 400 euros, por lo que debe buscar un segundo empleo. Sin embargo, la policía que antes cobraba unos 700 euros, actualmente cobra unos 1.500 euros y mejor no hablamos de la ‘presunta corrupción’ que dicen que hay dentro del cuerpo de policía.
¿Existe la seguridad social en Rusia?¿Cómo funciona el paro?
Sí, existe y puedes cobrar el paro, pero sólo durante 5 meses, y a lo largo de ese periodo tienes que buscar trabajo o apuntarte a cursos gratuitos para reforzar tu perfil o incluso para cambiar de perfil. Por otro lado, nos comenta que no existe la pensión de viudedad.
¿Hay mucha gente en paro?
Podría decirse que no hay mucho paro, aunque sí una especie de ‘paro oculto’, es decir, gente empleada en trabajos muy mal remunerados. Sirva de ejemplo, el caso de una recepcionista de hotel que puede cobrar 400 euros mensuales.
¿Qué tal funciona la sanidad?
Existe Sanidad Pública, pero también largas colas de espera y pueden darte cita en dos meses, de modo que si tu caso es urgente, tendrías que pagar e ir a un médico privado.
Además, en la mayoría de los casos la gente debe pagar los medicamentos, que resultan ser bastante caros. Únicamente son gratuitos en casos muy extremos, por ejemplo, si una persona tiene cáncer, pero para casos ‘menos graves’ el médico extiende la receta y el paciente debe esperar para conseguir dicho medicamento, a no ser que esté dispuesto a pagarlo, en cuyo caso lo tendría al momento.
Después del almuerzo, tenemos la tarde libre para pasear por San Petersburgo.
Cuarto día en San Petersburgo
El último día en San Petersburgo, nos levantamos sin muchas pretensiones, hacemos las maletas, luego el check-out y a la calle a dar la última vuelta por la ciudad.
Hoy aprovechamos para pasear a lo largo de las orillas de los canales, ver el interior de la Iglesia de la Sangre Derramada, cruzar el Puente de los grifos de alas doradas, comprar un bollo en la Tienda de los hermanos Elisev, comprar un CD de música rusa, fotografiar anuncios impresos en el pavimento, comer un perrito caliente, y poco más...
Adiós San Petersburgo, adiós Moscú, adiós Rusia, hasta la próxima!!
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martes, octubre 09, 2012
Mónica
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