El tercer día
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British Museum. Mucha gente considera que el museo es una exposición de bienes robados, bien porque han sido expoliados, bien porque han sido comprados en el mercado negro. De hecho Grecia, al ser la más afectada, ya ha reclamado más de una vez que le sean devueltas las piezas del Partenón, a lo que Londres gentilmente se niega.
Por supuesto se pueden ver piezas de todos los continentes del mundo. Si tuviera que destacar algo, me quedaría sin duda con el Partenón de la Acrópolis de Atenas y la piedra Rosetta de Egipto:
La piedra Rosetta fue descubierta en el siglo XVIII por el ejército de Napoleón cuando invadía Egipto. Gracias a este hallazgo se pudo descifrar el significado de los jeroglíficos egipcios. La piedra está dividida en tres partes y el texto escrito es el mismo en cada una de las partes sólo que en distinto idioma, en la primera parte los jeroglíficos, en la segunda en demótico, el lenguaje egipcio popular y en la tercera en griego clásico, lengua ya conocida por los historiadores.
Salimos del museo atravesando Great Court, que dicen que es la plaza cubierta más grande de Londres. Comemos unos bocadillos y nos acercamos hasta lo que va a ser nuestra siguiente visita.
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HMS Belfast. HMS Belfast significa His/Her Majesty’s Ship, es decir, buque de su majestad, lema que llevan todos los buques de la Armada Británica, de forma análoga a los estadounidenses, que llevan inscrito USS. Como sólo tenemos una hora antes de que cierre, hacemos una visita rápida.
HMS Belfast es un antiguo crucero de la Royal Navy que participó en la Segunda Guerra Mundial y que tuvo un papel decisivo en el Desembarco de Normandía.
Lo primero que hacemos en encaramarnos al castillo de popa para ver sus enormes baterías, cañones con los que el barco podía alcanzar objetivos a una distancia de 22,5 kms.
También podemos visitar las cabinas de los oficiales, la sala de comunicaciones provista de radar y sonar, enfermería, cocina, etc.
Nos adentramos en la sala de máquinas con unos pasillos increíblemente angostos y poco a poco nos dirigimos a la salida.
Por el camino vemos a los ingleses tomando unas cervecitas en los pubs de la zona, después de un día de trabajo.
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viernes, agosto 24, 2012
Mónica
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