Dejamos Varadero. Primer día en El Vedado, La Habana
Después de la experiencia en un hotel de Varadero, estoy convencida de que la comida en las casas particulares es mucho mejor y por supuesto la experiencia es incomparable. Pero para poder decir esto, teníamos que vivirlo y venir a Varadero.
Enseguida nos damos cuenta de que volvemos a estar en La Habana, porque si el acoso en las zonas turísticas es agobiante, en La Habana puede llegar a ser insoportable. En cuanto paramos para mirar el mapa porque estábamos algo perdidos, se nos acerca un cubano dispuesto a 'ayudarnos' e indicarnos el camino, eso sí el camino que a él le interesa.
Desde la casa en la que estamos en el Vedado vemos el edificio más alto de Cuba, el edificio "Focsa" que tiene un restaurante de lujo en el último piso. También se divisa la "Embajada Estadounidense" que está prácticamente tapada por un montón de banderas negras con una estrella blanca.
Una vez instalados en el Vedado, salimos a dar un paseo por el barrio.
Compramos entradas en la Oficina de información del Hotel Nacional para ver el "Cabaret Parisien" aunque parece que el más conocido es el "Cabaret Tropicana".
A la noche toca música y baile. Después del cabaret nos acercamos hasta el "Salón Rojo" y lo pasamos fenomenal tomando unos mojitos.
Último día en Cuba
Hoy nos levantamos un poco perjudicados de la fiesta de ayer, pero armados de valor desayunamos y vamos a devolver el coche. En la casa nos dicen que podemos dejar las maletas en la habitación hasta que tengamos que irnos. La verdad que es un alivio porque así podemos dar nuestro último paseo por las calles de La Habana.
Visitamos la "Plaza de la Revolución", conocida por ser el lugar donde Fidel da sus discursos interminables y por tener el retrato del Ché.
No podemos irnos de Cuba sin ir a tomar un helado al "Coppelia", una heladería muy famosa que tiene varias entradas y en cada entrada una cola interminable. Después de estar una hora esperando nos dejan pasar y podemos ir a la zona de los cubanos. Hay una zona para los turistas y otra para los cubanos. Nos sientan en una mesa con una pareja cubana con la que tenemos el gusto de hablar. Prácticamente habla él, parece que ella no tiene costumbre de hablar porque cada vez que me dirijo a ella da la palabra a su marido. Tomamos nuestro helado que es de un único sabor dependiendo de la cola en la que te hayas puesto y pagamos con moneda nacional, 10 chavitos o pesos cubanos.
Es una forma de pasar el tiempo para los cubanos porque pueden pasarse una hora platicando y después tomarse un helado.
También nos queda probar un cubataxi, así que ni cortos ni perezosos tomamos uno que nos lleve hasta la casa. Sólo nos queda descansar un poco y tomar un taxi hasta el aeropuerto.
Por supuesto, en el aeropuerto hay que tomarse las cosas con tranquilidad. Después de dos horas en la cola nos dan la tarjeta de embarque. Pagamos el impuesto aeroportuario (25 cuc/persona) que te permite salir de Cuba, nos ponen el sello del impuesto en la tarjeta de embarque y pasamos a la cola de inmigración para que nos revisen el pasaporte y el visado y nos saquen la foto diciendo "adiós Cuba".
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lunes, mayo 17, 2010
Mónica
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