sábado, 23 de enero de 2010

Visita al campo de concentración Sachenhausen


Hoy hemos quedado de nuevo con los guías de "Cultur Berlín". Alex es nuestro guía y vamos a aprender mucho de historia.

¿Por qué el pueblo alemán es capaz de elegir a Hitler para gobernar?

Tenemos que hacer memoria y acordarnos de lo ocurrido en la 1ª Guerra Mundial. Alemania iba ganando terreno y se la veía como vencedora de la guerra, hasta que hubo un momento en que no se la pudo costear y se vio obligada a firmar un tratado, el Tratado de Versalles. Las condiciones de dicho tratado no eran nada buenas para los alemanes, a los que se les prohibió construir aviones a motor y barcos de gran tonelaje además de ver limitado el número máximo de integrantes de su ejército. Por si esto fuera poco, Alemania tuvo que pagar todos los gastos originados durante la 1ª Guerra Mundial porque fue acusada de ser la culpable del origen de la misma. El pago de los costes comenzaría en 1919 y en 1920 y 1921 se produjo una gran crisis económica, una inflación galopante asoló el país.

Tenemos que hacernos una idea de la situación que estaba viviendo el país. La población pasaba hambre y no tenía dinero para costearse la comida. El precio del dinero subía cada vez más. Las calles se estaban convirtiendo en escenario de enfrentamientos entre la ultraderecha y los comunistas.

El 1932 el partido nacionalsocialista dirigido por Adolf Hitler gana las elecciones y en 1933 es nombrado canciller aunque sin mayoría absoluta. Como estaba desesperado por conseguir la mayoría absoluta, quema el Reichstag, el Parlamento Alemán, y acusa a los comunistas de dicho incendio. Vuelve a convocar elecciones y en esta ocasión obtiene el 43% de los votos, lo que sigue sin darle la mayoría absoluta.

Apoyándose en la Constitución de Weimar, A. Hitler consigue ser nombrado Canciller y Führer en agosto de 1934, convirtiéndose así en el dueño de toda Alemania.

Con Hitler en el poder, la población puede trabajar, tiene dinero y lo más importante, deja de pasar hambre. Ha conseguido cubrir las necesidades de la población y por ello la población le ofrece todo su apoyo.

¿Por qué ese odio a los judíos?

La idea más extendida actualmente es porque los judíos tenían mucho dinero y por lo tanto mucho poder. Pero también debemos barajar la idea de que el mayor odio proviene de la posguerra, cuando Alemania se vio obligada a firmar el Tratado de Versalles. Por aquellos entonces, el Parlamento Alemán estaba compuesto mayoritariamente por judíos (formaban el 30% del Parlamento) y comunistas. A ellos se les acusaba de la firma del Tratado y por tanto de que la población hubiera sido humillada y hubiera pasado hambre y penalidades.

Visita al campo de concentración

Oranienburg

Llegamos a la estación de tren de Oranienburg donde en su día llegaban los judíos que iban a ser conducidos hasta el campo de concentración, atravesando las calles de la ciudad.

Si algún judío ofrecía resistencia, éste era aniquilado en medio de la calle sin ningún tipo de reparo.

Marchas de la muerte

Nos dirigimos hacia el campo de concentración parando primero delante de una placa que recuerda las "Marchas de la muerte".

Marchas de la muerte
Cuando los alemanes vieron acercarse el final de la 2ª Guerra Mundial, buscaron la forma de deshacerse de todos los prisioneros de los campos de concentración. Los alemanes sacaron a todos los prisioneros de los campos de concentración con la finalidad de guiarlos hasta el mar Báltico, subirlos en un buque y dinamitarlos en alta mar. Los prisioneros se encontraban en un estado tan lamentable física y psíquicamente que ni siquiera oponían resistencia, dejándose guiar por los oficiales de las SS. Según transcurría el tiempo y veían acercarse al enemigo, los soviéticos, los oficiales huían dejando a los prisioneros a su suerte.

En un campo de concentración existían distintas etiquetas para clasificar a los prisioneros. Estas etiquetas estaban formadas principalmente por triángulos de distintos colores:

Rojo: para indicar a un preso político
Verde: para indicar a un criminal
Rosa: para indicar a un homosexual
Etc.

Seguimos nuestro camino hacia el campo de concentración y vemos casas de la ciudad donde años atrás vivían los oficiales de las SS y que hoy en día se encuentran habitadas. Me cuesta horrores entender cómo es posible que alguien pueda vivir hoy en día en esas casas!!!!

Por fin llegamos al campo de concentración, es sobrecogedor y a lo largo de la visita me doy cuenta que soy incapaz de imaginar lo aquí ocurrido. Soy incapaz de ponerme en el lugar de esas miles de personas que vivieron este horror. Me parece imposible asimilar que la mente humana pueda concebir tanta maldad y crueldad.

Vamos avanzando por el campo de concentración y lo primero que nos encontramos a nuestra derecha, son los barracones de los guardias separados por una verja.

El Casino Verde

Para que nos pongamos en contexto, los oficiales de las SS eran jóvenes entusiastas y que en su gran mayoría no se esperarían lo que se iban a encontrar.

Cuando un nuevo oficial entraba, éste se veía "obsequiado" con una gran novatada. Varios oficiales cogían a un prisionero, lo ataban a una silla y le daban una paliza, diciéndole al novato que rematara la faena pegándole un tiro. Estas prácticas y muchas otras hicieron que los oficiales estuvieran deprimidos y estresados y que muchos de ellos se dieran a la bebida.

Para animar a los oficiales se construyó un casino, el Casino Verde, para que los oficiales pudieran escuchar música, beber, fumar, jugar y acostarse con mujeres que eran prisioneras de otros campos de concentración, por supuesto, nunca judías.

Entrada al Campo de Concentración

Ya vemos la puerta de entrada al campo de concentración con el lema "El trabajo os hará libres" y el reloj parado marcando las 11:10.

Puerta de entrada
Las 11:10 es la hora en la que los soviéticos entraron en el campo de concentración, que unos dicen que fue de la noche y otros de la mañana.Éste era el lugar donde los judíos debían entregar su maleta, que por supuesto no volverían a ver.

Los alemanes lo tenían todo muy pensado, entraban a la casa de los judíos a desalojarlos, les decían que hicieran la maleta sabiendo que éstos meterían todos los objetos de valor en la misma, o sea lo que haríamos cualquiera de nosotros si supiéramos que no vamos a volver.

Además, aquí se les entregaba un uniforme de rayas y unas botas, que por supuesto no serían de su talla. Esto lo hacían para bajarles la moral y humillarles, para que se sintieran inferiores a los guardias, y lo conseguían.

Cruzamos el campo y vemos una extensión considerable de terreno y justo enfrente de la puerta una parcela con forma de semicircunferencia, hoy rodeada por un muro que tiene dibujadas las entradas de los barracones que había en aquellos tiempos.

Cuando se construyó el campo de concentración, hubo una inspección de la ONU. Ésta cuando entró vio unos floreros enormes llenos de flores y unos prisioneros jugando al fútbol en el campo. O sea que lo que vieron fue que era una cárcel donde se cuidaba a los prisioneros, por supuesto, nada más lejos de la realidad.

Con el paso del tiempo, el campo de concentración se convierte en una cárcel cada vez más estricta y dura, llegando a los extremos que conocemos hoy en día.

Según cruzamos la puerta, justo a mano derecha hay una apisonadora o bueno más bien lo que queda de ella.

Es un pedrusco muy grande con forma de cilindro que debía ser arrastrado empujado por una barra de hierro, trabajo que harían los prisioneros. No era posible parar porque si no los oficiales disparaban a los prisioneros. Si alguno de ellos se caía los demás debían continuar el trabajo aunque esto implicara pasar con la apisonadora por encima del prisionero que se había caído.

Zona neutral

Zona neutralDirigimos nuestra vista a la derecha y vemos que existe un muro que por supuesto rodea todo el campo de concentración. Esta parte del muro contaba con lo que llamaban "zona neutral".

Si un prisionero pisaba la zona neutral los oficiales le pegaban un tiro sin ningún tipo de contemplación.

La horca móvil

Volvemos ahora la vista al frente, a la parcela en forma de semicírculo.

Justo enfrente de la torre de vigilancia o Torre A colocaban una horca móvil que sólo era retirada el día de Navidad y era sustituida por un árbol navideño. Hasta donde puede llegar la ironía!!.

El control de calidad

Justo enfrente de los barracones, siguiendo el perímetro de la semicircunferencia hay un camino con piedras que utilizaban para pasar el "control de calidad".

Los prisioneros eran obligados a calzarse unas botas y correr por este camino llevando a cuestas una mochila bien cargada. Si uno caía, debía continuar otro.

La vida en los barracones

A la derecha y siguiendo el muro dirigimos nuestros pasos a los barracones de los prisioneros.

Literas del campo de concentración
La vida media en un campo de concentración era de 9 meses, aunque la verdad parece mucho tiempo teniendo en cuenta las condiciones que soportaban.

Algunos prisioneros intentaban escapar, pero hay que recordar que contaban con muy pocos medios. Puede que todo lo que tuvieran fuera una cuchara y claro está que, para construir un túnel podrían estar mínimo 6 meses y eso teniendo en cuenta que no les pillaran. Por otro lado, tenían como impedimento para organizarse el idioma, ya que tenemos que recordar que en los campos de concentración había prisioneros de todas las nacionalidades: holandeses, polacos, etc.

Además, si un prisionero se fugaba los oficiales podían matar a 10.000 prisioneros, con lo cual las personas fugadas debían vivir con el sentimiento de culpabilidad por haber "obligado" a asesinar a esos 10.000 prisioneros. Los mismos oficiales intentaban crear un ambiente de enemistad entre los prisioneros de distintas nacionalidades, ya que obligaban por ejemplo a un polaco a elegir a alguien del bloque de los holandeses para matarlo. Imaginaros entonces el cariño que podría tener un holandés hacia un polaco!!

Campo de concentraciónEl día a día en un campo de concentración comenzaba muy pronto por la mañana.
En cada barracón metían a unas 400 personas que debían organizarse todas las mañanas para estar puntuales frente a la Torre A hasta que estuvieran todos, de modo que si alguno faltaba los demás debían esperar hasta que apareciera, en posturas tan "cómodas" como ponerse de cuclillas con los brazos estirados y por supuesto soportando unas temperaturas invernales extremas. Eso dejaba muy poco tiempo para prepararse cada mañana, ir al baño, lavarse y desayunar. Tenían el tiempo justo para ir al baño, de modo que si uno tardaba más de la cuenta, lo sacaban del baño para que pudiera pasar el siguiente. Según entramos en el barracón, nos topamos con dos habitáculos, uno es el baño donde se ven cubículos para lavarse los pies y una pila central por donde corría la misma agua durante dos semanas. La gente normalmente optaba por no bañarse en dos semanas hasta que cambiaban el agua. Seguimos por la derecha y llegamos al comedor donde hay unas mesas, unos bancos y unas taquillas donde los prisioneros podían dejar sus cosas. Ni que decir tiene que las cosas de valor como un mendrugo de pan por ejemplo, no lo guardaban en la taquilla porque podían quedarse sin él.

En una esquina del barracón vemos una cama, la del jefe del bloque, que tenía ciertos "privilegios" sobre el resto de los prisioneros.

En cada barracón había un jefe de bloque que era la persona intermediaria entre los oficiales y los prisioneros, el "boche", que en ocasiones era invitado al Casino Verde para divertirse junto con los oficiales. Normalmente, el jefe de bloque era un criminal, una persona sin escrúpulos que pudiera hacer lo que los oficiales le ordenaran sin pestañear. Si a algún jefe de un barracón se le subía el cargo a la cabeza, los oficiales se deshacían de él entrando en su barracón y dejándole una soga en la mesa del comedor para que él mismo hiciera el trabajo sucio de ahorcarse.

La siguiente habitación que vemos es el dormitorio, llena de literas y sin apenas sitio entre ellas.

Todos los días, además de prepararse, debían hacer la cama a riesgo de que si no la hacían los oficiales les mataran.

Salimos de los barracones y vemos que hay uno de ellos que tiene acristalado un lateral porque está quemado.

BarraconesCuando vino de visita al país el primer ministro israelí Isaac Rabin, un grupo de neonazis lo quemaron en señal de protesta. Cuesta creer que siga existiendo gente con esa ideología y no hayan aprendido nada de la historia.

Si hacemos memoria, tenemos que recordar que hace unos años en las elecciones de Austria se alzó con el poder un presidente con ideología nazi. La UE temiendo que pudiera repetirse la misma historia, lo retira del poder. No debemos olvidar que A. Hitler era austriaco y él fue el mayor culpable de lo ocurrido en el Holocausto. Dicen que los austriacos han conseguido hacer a Hitler alemán y a Beethoven austriaco.

La cárcel

Hemos salido de los barracones y vemos dentro del campo de concentración, una cárcel. Aunque parezca mentira es una prisión dentro de una prisión.

Esta cárcel fue creada para encarcelar a presos políticos, es decir, a esa gente que podía llegar a "molestar" a Hitler.

Postes de tortura de la cárcelEn esta cárcel estuvo un obispo que era conocido por las críticas dirigidas a Hitler y que éste no mataba para no enemistarse con la iglesia y sus seguidores.
Otro de los prisioneros de esta cárcel fue el hijo de Stalin. Hitler intentó un intercambio con Stalin, de modo que él le entregaba a su hijo si a cambio él le entregaba al general Von Paulus. Pero Stalin rechazó el intercambio alegando que "no podía cambiar a un general por un lugarteniente".

Von Paulus fue un general del ejército alemán enviado a Stalingrado. Éste pidió sucesivas veces a Hitler que se rindieran, a lo que éste dijo otras tantas que no diciéndole además "te nombro mariscal y ningún mariscal se ha rendido nunca", a lo que Von Paulus contestó "yo voy a ser el primero". El ejército alemán consiguió llegar a las puertas de Moscú, pero una vez allí los informes de guerra se resumían en conquistar una calle o perder una avenida.

Al lado de la cárcel vemos 3 postes. A algunos prisioneros les ataban las manos por detrás y los colgaban a los postes, y sus compañeros intentaban socorrerlos como podían.

Monumento a la liberación del campo de concentración por los soviéticos

Volvemos atrás y nos situamos donde colocaban la soga móvil dirigiendo nuestros pasos hacia el lado contrario a la Torre A. Podemos ver un monumento con un prisionero fornido y feliz (nada más lejos de la realidad) guiado por unos soldados soviéticos. En la columna hay 18 triángulos, que dicen que representan a las nacionalidades de los que fueron prisioneros del campo de concentración.

Monumento que fue construido por los soviéticos cuando éstos liberaron el campo de concentración.
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Zona de fusilamiento

Seguimos la visita y llegamos a la zona de fusilamiento que estaba separada de los barracones por un muro, para que los prisioneros no supieran de su existencia. Vemos una zona para ahorcar y fusilar a los prisioneros y también vemos un almacén donde guardaban el gas ciclón.

¿Qué es el gas ciclón?

Los alemanes buscaban la forma de eliminar a todos los prisioneros ya que como decía Hitler "aunque ganemos la guerra, no será una victoria si queda un solo judío vivo". El mayor problema a solucionar era qué podían hacer con los cuerpos una vez que ya estuvieran muertos. Aunque por supuesto otro problema era también cómo matarlos.

Si los dinamitaban, los restos quedarían esparcidos y la moral de los soldados decaería al tener que presenciar esos actos y tener que recogerlos.

Zona de fusilamientoEl tiro en la nuca producía mucha ansiedad en los ejecutores, ya que éstos podían ver en la cara del prisionero a un hermano o a un abuelo. Heinrich Himmler viendo una escena de estas se sintió indispuesto cayendo en una fosa común.
A partir de lo ocurrido con Himmler, comenzó a planificarse el asesinato perfecto de todos los judíos existentes en Europa, 11.000.000. Decimos que fue un asesinato perfecto porque hicieron todo lo posible para no dejar rastro de esta barbarie.

La primera opción fue usar el tubo de escape de un camión para dirigir el gas producido por éste al interior del camión. Calcularon incluso el número de kilómetros y el número de horas exactas para matar a los prisioneros introducidos en el interior del camión. Lo único que tenía que hacer el conductor era llegar al destino y volcar la carga en la fosa correspondiente. Pero esta opción no iba a ser tan sencilla ya que el conductor debía tener mucha sangre fría para ir a una velocidad determinada sin pisar el acelerador durante unos kilómetros especificados y oyendo los gritos de los prisioneros que iban en el camión. En muchos casos, el camión llegaba a su destino antes de tiempo, con lo cual al abrir las puertas se encontraban a la gente agonizando teniendo que matarlos a todos de un disparo.

Estación Z

La estación Z era el lugar donde los prisioneros eran exterminados haciendo uso del gas ciclón.

Después de desechar todas estas opciones por resultar traumáticas para el "pobre" verdugo, un nuevo método de exterminio entra en acción, el gas ciclón, desarrollado a partir de un pesticida. Los prisioneros eran introducidos en una habitación donde eran gaseados, una forma muy aséptica y limpia de exterminar. Esta forma de exterminio se llevaba a cabo en la Estación Z dándose casos en los que la sala en la que se encontraban los prisioneros estaba tan masificada que éstos morían de pie porque no había espacio para que se desplomaran.

Estación ZLas personas que tenían dientes de oro seguían otro camino. Se les hacía entrar en una sala y eran colocadas de pie al lado de una pared y con la vista al frente indicándoles que se les iba a medir. En la habitación de al lado un guardia introducía su pistola por una abertura que coincidía justo con la posición de la nuca. El guardia efectuaba un disparo sin ver nada de su víctima y de ese modo no experimentaba ningún sentimiento de culpabilidad. Tras la muerte del prisionero, el dentista extraía las muelas de oro con las que hacían lingotes.

De los prisioneros se aprovechaba también el pelo para hacer calcetines impermeables para los submarinistas y también la grasa para hacer jabón de glicerina. Nada se desperdiciaba.

Al lado de la Estación Z vemos lo que en su día fue una gran fosa común, hoy rellena de piedras.

También visitamos la enfermería donde por supuesto no se curaba a los prisioneros, si no todo lo contrario, se experimentaba con ellos. La última visita es la morgue, donde apilaban a los muertos. Siento escalofríos sólo de pensar en ello!!

Y ahora recordemos que esto ocurrió hace mucho tiempo, pero debemos concienciarnos de que muertes y maltratos siguen ocurriendo actualmente y no tenemos más que recordar lo ocurrido en Bosnia en 1992.

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